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Ecology
Arquitectura ecológica, 10 principios

La arquitectura ecológica es aquella que programa, proyecta, realiza, utiliza, demole, recicla y construye edificios sostenibles para el hombre y el medio ambiente. Los edificios se emplazan localmente y buscan la optimización en el uso de materiales y energía, lo que tiene grandes ventajas medio ambientales y económicas.

Esta arquitectura tiene 10 principios básicos:


1.- Valorar las necesidades

La construcción de un edificio tiene impacto ambiental, por lo que se deben analizar y valorar las necesidades de espacio y superficie, distinguiendo entre aquellas indispensables de las optativas, y priorizándolas.


2.- Proyectar la obra de acuerdo al clima local

Se debe buscar el aprovechamiento pasivo del aporte energético solar, la optimización de la iluminación y de la ventilación natural para ahorrar energía y aprovechar las bondades del clima.


3.- Ahorrar energía

Significa obtener ahorro económico directo. Los más importantes factores para esto son la relación entre la superficie externa, el volumen y el aislamiento térmico del edificio. Ocupar poca superficie externa y un buen aislamiento producen menor pérdida de calor. También se puede ahorrar más usando sistemas de alto rendimiento y bajo consumo eléctrico para la ventilación, iluminación artificial y los electrodomésticos.


4.- Pensar en fuentes de energía renovables

En la proyección de un edificio, se debe valorar positivamente el uso de tecnologías que usan energías renovables (placas de energía solar, biogas, leña, etc.). Es conveniente la producción de agua caliente sanitaria con calentadores solares, o la producción de calor ambiental con calderas de alto rendimiento y bombas de calor, la energía eléctrica con sistemas de cogeneración, paneles fotovoltaicos o generadores eólicos.


5.- Ahorrar agua

El uso racional del agua consiste en la utilización de dispositivos que reducen el consumo hídrico, o que aprovechan el agua de lluvia para diversos usos (WC, ducha, lavado de ropa, riego de plantas, etc.)


6.- Construir edificios de mayor calidad

Los edificios ecológicamente sostenibles tienen mayor calidad y mayor longevidad, son de fácil manutención y adaptables para los cambios de uso. Exigen menos reparaciones y al final de su ciclo de vida son fácilmente desmontables y reutilizables; sobre todo si el sistema de construcción es simple y limitada la variedad de materiales usados.


7.- Evitar riesgos para la salud

Los riesgos para la salud de los trabajadores no depende sólo de la seguridad en la obra, sino también de los materiales de construcción utilizados durante la producción y levantamiento de la obra. Las grandes cantidades de solventes, polvos, fibras y otros agentes tóxicos son nocivos, incluso después de la construcción y por un largo tiempo contaminan el interior del edificio y provocan dificultades y/o enfermedades a las personas o animales que habiten el lugar.


8.- Utilizar materiales obtenidos de materias primas generadas

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El uso de materiales obtenidos de materias primas locales (abundantemente disponibles) y que usen procesos que involucren poca energía, reducen sensiblemente el impacto ambiental. El uso de materias locales redunda en menores tiempos de transporte, reduce el consumo de combustible y la contaminación ambiental.


9.- Utilizar materiales reciclables

La utilización de materiales reciclables prolonga la permanencia de las materias en el ciclo económico y ecológico, por consiguiente, reduce el consumo de materias primas y la cantidad de desechos.


10.- Gestionar ecológicamente los desechos

Para poder gestionar ecológicamente los desechos provenientes de las demoliciones o restructuraciones - restauraciones de los edificios se debe disminuir la cantidad y la variedad, subdividiendo los desechos por categorías (plásticos, metales, cerámicas, etc.) de manera que se facilite la recuperación, el reciclaje o el reuso de materiales de
construcción.


Fuente: Lifegate, artículo escrito por Beatrice Bongiovanni y traducido por Ecosofia.org. Fuente imágenes: Josh Russell, La Cofradía



Nace "Construir con Madera"

El sector de la madera apuesta por la construcción.

  • Es una de las líneas básicas de actuación de la Estrategia Europea de la Madera Roadmap 2010.

  • Promovida en España por CONFEMADERA, esta iniciativa pretende fomentar el uso de la madera y sus productos, y difundir los valores de este material en el sector de la construcción

  • Respecto al acero y por tonelada de estructura, construir con madera podría ahorrar 1,5 toneladas de petróleo.

  • Un incremento de un 10% en el porcentaje de madera utilizada en la construcción en Europa supondría un ahorro de un 25% de las reducciones totales previstas en el protocolo de Kyoto.

  • El reciente Código Técnico de Edificación permite que, por primera vez, los profesionales del sector cuenten con un código para el cálculo de estructuras de madera.

Madrid, 16 de abril de 2007.- La Confederación Española de Empresarios de la Madera (CONFEMADERA) ha puesto en marcha uno de los principales proyectos estratégicos del sector para los próximos años: Construir con Madera. Esta iniciativa es una de las líneas básicas de actuación incluidas en la Estrategia Europea de la Madera Roadmap 2010, desarrollada por la patronal europea del sector CEI-Bois para convertir la madera en un material líder en construcción e interiorismo.

El sector de la construcción y de las obras públicas acapara aproximadamente el 50% de los recursos naturales, el 40% de la energía y el 16% del agua totales consumidos. Produce el 18% de las emisiones de CO2 y emplea por lo general materiales elaborados con un alto consumo energético.

La madera es un excelente aislante térmico, sólo superado por el corcho; su conductividad térmica es de 0’1 a 0’15 Kilocalorías/mh0c, lo que hace que sea un perfecto moderador de temperatura; ello contribuye a reducir el consumo energético y, por lo tanto, los costes de la calefacción y aire acondicionado. Tampoco hay que olvidar las propiedades acústicas de este material que, gracias a su porosidad y elasticidad, absorbe una parte importante de la energía de las ondas que recibe, generando confort acústico.

Como elemento estructural la madera, al contrario de lo que se cree, presenta mucha más resistencia ante el fuego que el acero o el hormigón. La baja conductividad térmica de la madera disminuye la velocidad de propagación del fuego al hacer que la temperatura exterior no llegue rápidamente al interior, por lo que las estructuras de este material presentan una gran resistencia.

Finalmente, es el único material que reduce las emisiones de CO2 a la atmósfera. Cada metro cúbico de madera que se usa en la construcción reduce las emisiones a la atmósfera en una media de 1’1 toneladas de CO2 que, unidas a las 0’9 almacenadas durante su proceso de formación, representan un total de 2 toneladas de ahorro.

Un incremento de un 10% en el porcentaje de madera utilizada en la construcción en Europa, permitiría un ahorro de un 25% de las reducciones totales previstas en el protocolo de Kyoto. Es por ello que este material es clave para el futuro de una construcción sostenible y medioambientalmente amigable.

Esta propuesta pretende, por tanto, dar una respuesta adecuada a todas las necesidades que plantea el mercado de la construcción: seguridad y confiabilidad de la materia prima; competitividad; estándares y códigos comprensibles y fáciles de usar; formación continuada de los profesionales del sector (arquitectos, constructores, ingenieros y diseñadores) e información sobre los avances en cuanto a productos y técnicas. El reciente Código Técnico de Edificación permite además que, por primera vez, los profesionales del sector cuenten con un código para el cálculo de estructuras de madera.

Los objetivos del proyecto son:

  • Incrementar el uso de la madera y sus productos en construcción.

  • Acabar con las limitaciones institucionales, técnicas, económicas y de percepción que existen en torno a este material.

  • Crear herramientas / ayudas para el uso mejorado de la madera.

  • Desarrollar actividades dirigidas a grupos de interés específicos (prescriptores, arquitectos y clientes).

  • Transmitir a la sociedad los valores y cualidades de la madera como material de construcción: renovable, seguro, duradero, reciclable, almacén de CO2, etc.

Actividades y órganos de dirección

Para lograr los objetivos planteados, Construir con Madera tiene previsto desarrollar durante este año un programa que incluye, entre otras actividades, la creación de dos cátedras universitarias dedicadas al estudio de la madera; la edición de una guía sobre productos de construcción en colaboración con el proyecto Vivir con Madera; el desarrollo de conferencias y seminarios; la participación en ferias y la elaboración de estudios de mercado y materiales divulgativos sobre esta iniciativa.

La coordinación y promoción de estas actividades correrán a cargo de los órganos de dirección y representación de Construir con Madera, el Comité de Dirección y la Asamblea, constituidos recientemente y que estarán asesorados por un comité de expertos.

El Comité de Dirección, organismo encargado de la toma de decisiones, estará conformado por: la Confederación Española de Empresarios de la Madera (CONFEMADERA), la Asociación Nacional de Fabricantes de Tableros Aglomerados (ANFTA) y por los patrocinadores del proyecto: el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, la Generalitat Valenciana – FEVAMA (Federación Empresarial de Madera y Mueble de la Comunidad Valenciana), el Gobierno Vasco, la Junta de Castilla y León y la Xunta de Galicia.

Por su parte, la Asamblea estará integrada por los miembros del Comité de Dirección más los colaboradores, cuya tarea será debatir y aportar opiniones sobres las acciones propuestas. El proyecto Construir con Madera cuenta con los siguientes colaboradores: American Building System, BRAURON S.A., Centro Tecnológico de Madera de Baleares (CETEBAL), Elaborados y Fabricados Gámiz, Fábrica de Muebles Virgen del Prado S.L., IPEMA y PROHOLZ.

Comité de expertos

Tanto la Asamblea como el Comité de Dirección serán asesorados por un Comité de Expertos, que estará coordinado por Juan Ignacio Fernández-Golfín Seco, Director del Laboratorio de Estructuras de Madera del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Este Comité estará constituido por representantes institucionales (Consejos de Colegios de Arquitectos y Aparejadores) y por especialistas en diversas áreas de conocimiento tales como acústica, proyectos de edificación, fuego, conservación de patrimonio, proyectos de construcción civil, normativa y docencia.

Para Félix Flüshöh, Director de Producción e I+D, del Grupo Gámiz, "debido a los extraordinarios avances habidos durante los últimos años en innovación y normalización de productos y soluciones constructivas, la madera se encuentra en estos momentos en una excelente situación para demostrar al sector de la construcción que hoy más que nunca la madera es un material moderno con el que es posible realizar obras de vanguardia. Por lo tanto creemos que ‘Construir con Madera’ es una apuesta fundamental para apoyar y situar a la madera en un lugar privilegiado dentro del mercado de la construcción".

Según Juan Ignacio Fernández-Golfín, coordinador del Comité de Expertos, “se trata de un momento idóneo para la puesta en marcha de este proyecto, ya que la normativa sobre el empleo de la madera en la construcción está prácticamente al completo, siendo ésta, básicamente, la misma que se aplica ya en toda Europa”.

Para más información:

Charo Alonso / Yolanda López
Portocarrero & Asociados
Tel. 91 413 74 78


Almudena Reguera
CONFEMADERA
Tel. 91 594 44 04




¿Es ecológico construir en madera?


Nuestra civilización se enfrenta al dilema de cómo avanzar en el desarrollo de nuestras sociedades, incrementar la calidad de vida, las libertades y las comodidades que disfrutamos y además integrar en este desarrollo a los 2/3 de la humanidad que se ha quedado fuera hasta ahora, mientras que la actividad humana, en la enormidad de la escala de sus casi 6.000 millones de habitantes ya está modificando profundamente muchos parámetros físicos del planeta, alterando así el delicado y fundamental equilibrio que permitió el florecimiento de la vida.

El ejemplo más conocido es el denominado Calentamiento Global. Se trata de un aumento importante y rápido (a escala geológica) de la temperatura media del planeta, producido por el aumento de la concentración atmosférica de CO2, de metano y de otros gases, que en lo que a la actividad humana se refiere, son mayormente producto de la combustión del petróleo, gas y carbón. El metano proviene en parte de los escapes de gas natural, pero una fuente muy importante es la cría intensiva de ganando, que lo genera como un producto de la digestión.

Existe bastante polémica sobre los efectos concretos y la velocidad real de esta modificación del clima, pero ya no es posible negar su importancia y la necesidad de tomar acciones. La reciente entrada en vigor del Protocolo de Kioto es un paso, aunque tímido e incompleto en la limitación de estas emisiones.

Pero existen también otros problemas graves, como ser la desaparición de los bosques por su explotación descontrolada, la desertificación de muchas zonas y graves problemas sociales que excluyen a millones de personas del desarrollo y les fuerzan a sobreexplotar la naturaleza.

Como miembros de la sociedad y también como empresarios conscientes, nos preguntamos si nuestra actividad tiene un impacto positivo, neutro o negativo sobre estos problemas.

Una primera conclusión es que ninguna actividad humana a escala importante es neutra. Queda entonces reflexionar sobre sus aspectos positivos, si los hay y la importancia de los negativos, de los que no se puede poner en duda su existencia.

Como balance de ambos aspectos, creemos que promover la construcción en madera es positivo, pero solo si se cumplen ciertas condiciones. Veamos por qué: la madera está constituida esencialmente por celulosa, un polisacárido macromolecular, cuya fórmula es (C6H10O5)n. Observamos que contiene 6 átomos de carbono en cada molécula del polisacárido. Por esta razón, la celulosa es un buen almacenador de carbono.

En comparación, el metano CH4 y el dióxido de carbono CO2, dos de nuestros dos principales “enemigos”, tienen 1 átomo de carbono en su molécula. La celulosa es además muy estable y resistente, difícil de disolver y reacciona solo con ácidos fuertes (Sulfúrico, Nítrico) y otras pocas substancias.

Estos datos son para explicar que los vegetales superiores almacenan durante su crecimiento importantes cantidades de carbono en su madera, que extraen del CO2 atmosférico y este almacenamiento puede ser estable y duradero. Algunos subproductos, como el papel, también pueden ser un buen almacén si no se recicla y en cambio se cuida que no se degrade.

Los bosques en crecimiento son un medio eficiente y disponible ahora, para enfrentar el aumento incontrolado de la concentración de este gas con “efecto invernadero”.

Con esta consideración, se podría inmediatamente concluir que talar los bosques para extraer la madera es contraproducente. Pero la respuesta no es tan sencilla.

Primero: hemos dicho que el almacenamiento de carbono se realiza fundamentalmente en los bosques en crecimiento. Cuando el árbol es adulto y su crecimiento se ha reducido o desaparecido, este proceso se reduce substancialmente. La conclusión en segunda lectura es que debemos tener árboles jóvenes, saludables y en crecimiento para que realmente tengan un efecto protector de la atmósfera. Los bosques con decaimiento (pudrición) de la madera generan además importantes cantidades de metano.

Está claro que talar los bosques sin repoblarlos es muy negativo para el calentamiento global, aparte de facilitar la erosión de los terrenos y la creciente desertificación del planeta.

Pero si utilizamos la madera de manera apropiada, reponiendo además los árboles talados de forma sistemática, lo que hacemos es estabilizar el carbono de su celulosa, conservándolo fuera de la atmósfera un tiempo importante (por ejemplo 50 años?) y generando nuevo crecimiento del bosque, con lo que almacenamos o “secuestramos” carbono de la atmósfera.

La actividad económica que genera la venta de la madera hace rentable la creación y el mantenimiento de bosque joven, algo que sería poco probable de no existir esa actividad.

En este razonamiento no debemos incluir regiones como la Amazonia y otros bosques tropicales, de crecimiento muy lento y con terrenos frágiles, que difícilmente admiten una gestión razonable de sus recursos. Pero muchos bosques de pino europeos y canadienses sí pueden ser controlados y explotados racionalmente (de hecho, mayormente ya lo son) y se consideran un recurso renovable y explotable.

Podemos concluir que la explotación racional y controlada de ciertos bosques es positiva para el calentamiento global, por el efecto de almacenamiento de carbono atmosférico y la generación de árboles jóvenes y en crecimiento.

Esto choca con nuestra idea intuitiva de que debemos conservar los bosques tal como están, pero en este caso la realidad tiene más facetas de lo que parece a primera vista.

Segundo: La celulosa es estable pero no es indestructible. En particular, es atacada con facilidad por numerosos insectos, hongos y microorganismos que la degradan, generando como subproductos de su actividad digestiva más CH4 y CO2 Para que el secuestro del carbono tenga una duración razonable, debemos tratar la madera con productos que la protejan de esos mecanismos de degradación, como ser la impregnación de la madera en autoclave. El producto de impregnación debe seleccionarse para que no sea tóxico, no altere el color natural de la madera y la proteja eficazmente y por largo tiempo. Pero, acaso 50 años sería una duración razonable para este almacenaje del carbono? Se trata de una cuestión práctica. El proceso a escala geológica que ha sepultado ingentes cantidades de carbono fósil en forma de hidrocarburos, gas y carbón ha llevado millones de años. Ante esto, 50 o 100 años parecen insignificantes.

Pero el problema cómo extraer el carbono atmosférico es tecnológico; hoy la humanidad no sabe cómo hacerlo (aunque los árboles sí lo saben) y sobre todo, no tenemos la energía suficiente para reducir el carbono oxidado (CO2) y separarlo del oxígeno, algo que los árboles realizan mediante la energía de la luz solar. La oxidación del carbono se realiza casi espontáneamente y con gran liberación de energía, pero para el proceso inverso se necesita más o menos la misma energía que se generó durante la combustión.

Pero podemos ser optimistas. Es razonable esperar que en unos 50 años dispondremos de fuentes de energía limpia y abundante (probablemente mediante la fusión del hidrógeno).

Podremos entonces acometer la tarea de extraer buena parte del carbono que alegremente
hemos inyectado en la atmósfera durante los últimos 150 años.

Sin embargo, no podemos esperar 50 años para hacerlo. Mucho antes, el efecto pernicioso de estos gases habrá alterado excesivamente el equilibrio del planeta. Por eso debemos actuar ya.

Almacenar carbono atmosférico en forma de celulosa estable es uno de los caminos para reducir el calentamiento global. El construir con madera renovable, de origen controlado y adecuadamente tratada para asegurar su duración contribuye en ese sentido.

Tercero: Pero para una evaluación más completa, debemos comparar la madera con otros métodos y materiales de construcción.

Las alternativas principales son los ladrillos y las cerámicas, el hormigón, los metales, el vidrio y los polímeros como el PVC, el metacrilato, el policarbonato, etc.

Pero para producir todos los materiales mencionados se requieren inmensas cantidades de energía térmica y los polímeros son además especialmente contaminantes Los ladrillos de arcilla y las cerámicas requieren los correspondientes hornos; el cemento para el hormigón se fabrica a partir de arcillas y minerales calcáreos en hornos continuos (muy contaminantes, aparte de ser grandes consumidores de energía térmica). Lo mismo puede decirse del vidrio, producto de la fusión de arena silícica y otras substancias.

El hierro se obtiene de sus óxidos minerales con gran consumo de energía y utilizando coque (un carbón) como reductor. Para fabricar el acero a partir del hierro, se utilizan hornos eléctricos o de gas muy potentes. En el caso del aluminio, el proceso de obtención a partir de la bauxita por fusión electrolítica consume tanta energía eléctrica que a menudo se construyen grandes presas con generadores hidroeléctricos para alimentar las fábricas del metal. Por lo mismo podría decirse que el proceso no genera CO2, pero esa energía eléctrica hidroeléctrica, si estuviera disponible, podría substituir la equivalente de centrales térmicas contaminantes.

La madera, aunque exige una gestión cuidadosa de los bosques que la producen, no tiene estos inconvenientes y es un excelente almacenador de carbono atmosférico, algo necesario para reducir el calentamiento global.

La presencia de la madera en nuestro entorno vital nos recuerda además la belleza de la naturaleza y el deber que tenemos de cuidarla y utilizarla racionalmente.

Debemos finalmente agregar que algunos países con desarrollo más rápido, como es el caso de España, tienen el compromiso firmado en Kioto de reducir sus emisiones en una proporción mayor que otros más desarrollados, pero que han crecido más paulatinamente.

Es una paradoja el que con menos recursos se deba hacer un esfuerzo mayor y esto hace temer que será muy difícil lograrlo, a menos que se produzca un cambio importante de mentalidad.

Estas resumidas reflexiones son una pequeña contribución a ese cambio necesario.

Entender el problema es un primer paso, luego debemos actuar. Y no hay tiempo que perder si queremos que nuestros hijos y nietos crezcan en un planeta habitable.

Autor: José Luis Juarez R. Puede contactarle en
Polígono industrial de Güímar Parcela 10 - Manzana 1 38509 Arafo - Tenerife Tfno: 922 500 550 Fax: 922 502 400 email: info@tramat.net
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